Gran Jardín

 NATURAL VS. SABORIZADO: Una reflexión sobre lo que ponemos en nuestra taza.

Una de las cosas mas bellas de las infusiones es la variedad y sabores sorprendentes que estas mezclas de hierbas nos pueden brindar. No sé si alguien alguna vez se lo ha planteado o siquiera se dio cuenta, pero los tés o blends que venden en casi todos lados son saborizados y tienen un sabor sintético poco natural, al menos para mí. Salvo algunas excepciones, todos llevan aromas y sabores artificiales. Incluso si parecen tener pedazos de frutas y otras cosas para parecer «naturales» generalmente no es el fruto el que le da el color, aroma o sabor al té. Sólo basta con leer las letras pequeñas en el packaging (si es que lo especifican), siempre aparecerá «saborizado» o «flavored» en caso de los importados.

Estos aromatizantes y realzadores de sabor son agregados que muchas veces disfrazan la baja calidad del té y además colaboran con extender la vida útil de las mezclas. Conceptos de la industria moderna.
En mi opinión, esta máscara artificial de muchos blends que se venden, hacen que vayamos perdiendo nuestra capacidad para sentir los aromas y sabores naturales más sutiles de las plantas o frutos de la infusión que estamos bebiendo, sin mencionar el daño que nos hacen… pero ese ya es otro tema.

Foto: Mariana Torres Luyo / Guille Regué

Los aceites esenciales puros y naturales son muy diferentes a los sintetizados en laboratorio. Su ataque en nariz es mucho mas profundo y sutil a la vez y nos recuerdan directamente a la planta de la que fueron extraídos. Estos aromas son mucho más volátiles y van perdiendo su potente aroma en poco tiempo. Es por eso que casi nadie los usa en la industria del té. Actualmente son pocas las marcas que utilizan aromas y sabores naturales con mucho cuidado y en equilibrio. Lo hacen sin abusar de ellos para evitar convertir la infusión en una bebida perfumada.

Para mí, lo más hermoso de crear una mezcla para infusión,  es elegir hojitas de algunas plantas, la ponés en tu taza con agua caliente y ya tenés una experiencia deliciosa. Así de simple. Si querés combinar más sabores, le agregás especias, frutos, creatividad.

Disfrutar del verdadero sabor de una planta nos acerca en profundidad a lo que ella tiene para ofrecernos como deleite y como sanación.

Foto inferior: Mariana Torres Luyo y Guille Regué

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